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Obispo de Caacupé, Monseñor Ricardo Valenzuela, advierte contra la "idolatría del dinero": el narcotráfico y la "mafia de los pagarés" son su resultado.

고용철KoYongChul
04/08/2025
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El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, ha advertido sobre los daños que la obsesión por el dinero causa en la sociedad, señalando problemas como el narcotráfico, la trata de personas, la mafia de los pagarés y la destrucción de familias por conflictos de herencia.

En la misa celebrada el pasado domingo en la Catedral de Caacupé, el obispo Valenzuela criticó que "solo el dinero importa, sin importar el daño que cause", y enfatizó que la codicia y la obsesión por la riqueza son las causas fundamentales de los grandes males sociales. Recordó que Jesucristo no condenó la riqueza en sí misma, sino la obsesión por ella. "Es muy difícil para un rico apegado a sus riquezas entrar en el Reino de los Cielos", dijo, añadiendo que "no se puede servir a dos señores. Lo opuesto a servir a Dios es servir a la riqueza".


La tragedia de la codicia: la advertencia del obispo de Caacupé

La codicia por la riqueza está carcomiendo la sociedad y destruyendo las comunidades. El pasado domingo, en la misa que ofició en la Catedral de Caacupé, el obispo Ricardo Valenzuela lanzó una severa advertencia a los fieles, identificando la "idolatría del dinero" como la causa principal de males sociales como el narcotráfico, la trata de personas y la "mafia del pagaré".

El obispo Valenzuela advirtió que la codicia destruye incluso las relaciones familiares. "Cuántas familias se odian por problemas de herencia. El amor a los padres o a los hijos no importa, solo el dinero. Esto destruye a la familia", lamentó. Su señalamiento refleja una amarga realidad: la codicia, más allá de ser un simple deseo personal, actúa como una fuerza destructiva que derriba el santuario más sagrado de las relaciones humanas, que es la familia.

Para resolver estos problemas sociales, el obispo propuso la honestidad como solución. "Es urgente hacer de la honestidad nuestra norma de conducta y uno de nuestros valores más importantes", subrayó. Pequeñas acciones deshonestas, con el tiempo, erosionan los cimientos de la sociedad y acaban provocando su declive. Una sociedad donde la deshonestidad prolifera pierde la confianza y la justicia, lo que al final perjudica a todos sus miembros.

El obispo insistió en que la educación en valores, incluida la honestidad, debe comenzar en el hogar. "Los valores se enseñan, se transmiten y se practican dentro de la familia", afirmó, recordándonos la importancia de la educación. La familia es la unidad más pequeña de la sociedad y la comunidad fundamental para construir una sociedad sana. La falta de educación en valores debilita la fuerza inherente para crear una sociedad saludable.

La advertencia del obispo Valenzuela es un mensaje severo para nuestra sociedad actual. Desglosó las tragedias que causa la búsqueda ciega de la riqueza y nos instó a recuperar valores esenciales como la honestidad, en lugar de perseguir el beneficio inmediato. Crímenes organizados como el narcotráfico, la trata de personas y sofisticados métodos de fraude son el resultado de un deseo insaciable de dinero. Para resolver estos problemas, no solo se necesitan mejoras en las leyes y sistemas, sino que, sobre todo, es crucial que cada miembro de nuestra sociedad se aleje de la tentación de la codicia y recupere un sistema de valores honesto y saludable.

Finalmente, el obispo concluyó su mensaje pidiendo a los fieles que oren para vivir en paz y armonía, siguiendo los valores del Cristo Resucitado, y afirmando que "la honestidad te salvará de la muerte". Esto subraya la creencia de que no la riqueza material, sino los valores espirituales y morales, traen el verdadero significado de la vida y la salvación. Su voz sugiere con fuerza que es hora de recuperar la humanidad y el sentido de comunidad perdidos en esta era de codicia.


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