
(C) El Observador CR
Santiago, Chile - Las elecciones presidenciales chilenas del próximo 16 de noviembre se presentan como las más inciertas de las últimas décadas, no solo por la diversidad de ocho candidatos en la contienda, sino por la irrupción de un actor electoral inédito y masivo: los cerca de cinco a seis millones de chilenos que votarán de manera obligatoria por primera vez en una elección presidencial.
La reintroducción del voto obligatorio con inscripción automática ha ampliado el padrón a 15,6 millones de electores, forzando a sufragar a una gran masa de la población que históricamente se había mantenido al margen de las urnas. Este fenómeno, descrito por el analista Pepe Auth como una "variación copernicana", ha puesto a los comandos de campaña a descifrar a un votante impredecible que podría determinar el resultado de los comicios, y la configuración del probable balotaje entre la comunista Jeannette Jara y el líder de derecha José Antonio Kast.
¿Quiénes son los "Votantes Obligados"?
Para comprender el impacto potencial de este grupo, es crucial trazar su perfil, analizado por expertos como Juan Pablo Lavín del Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo (UDD).
Demografía: Son proporcionalmente más hombres que mujeres, más jóvenes que adultos, y provienen principalmente de perfiles socioeconómicos más bajos (clase media-baja y baja). Además, tienden a ubicarse en las regiones y en las periferias urbanas del país.
Postura Política: La característica más destacada es su profunda desconfianza en las instituciones y en quienes ostentan el poder. Históricamente, han elegido no participar, lo que se traduce en indiferencia, frustración o rabia hacia la política tradicional.
Inconsistencia Ideológica: A diferencia del votante politizado, este grupo carece de una coherencia ideológica fija, según Tomás Duval, académico de la Universidad Autónoma. "Pueden votar en una elección a la derecha y en la próxima pueden votar izquierda," señala, lo que los hace un objetivo "bien complejo" para las candidaturas.
Preocupaciones Centrales: Sus intereses se centran en temas que perciben como inmediatos y urgentes, como la inseguridad por el aumento de delitos violentos y la presencia de grupos criminales, así como la inmigración.
Actitud: Se caracterizan por el pesimismo ante el futuro y la poca paciencia con los procesos democráticos, el consenso o la "conversación". "Ellos quieren un cambio ya," asegura Lavín.
Consumo de Información: Tienden a desconfiar de los medios tradicionales e informarse mayormente a través de las redes sociales.
El Origen del Voto Obligado
El camino hacia el voto obligatorio es una historia de intentos por aumentar la representatividad.
Retorno a la Democracia (1988-2012): Se mantuvo el voto obligatorio, pero la inscripción era voluntaria. Esto llevó a que, para 2009, el 30% de la población mayor de 18 años estuviera fuera del registro electoral.
Voto Voluntario (2012-2022): Una reforma constitucional estableció el voto voluntario con inscripción automática. Si bien el padrón electoral se amplió a 13,5 millones, la participación no aumentó significativamente. De hecho, se marcó un récord a la baja en las presidenciales de 2013, con solo 5,5 millones de votantes en el balotaje. La participación promedio se mantuvo cercana a los 7 millones.
Restablecimiento del Voto Obligatorio (2022): Ante la baja participación, el Congreso repuso la obligatoriedad del voto. El primer gran test para este nuevo padrón fue el plebiscito constitucional de 2022.
El plebiscito de 2022 sirvió de termómetro. De acuerdo con el Panel Ciudadano UDD, ocho de cada diez de los nuevos votantes obligados rechazó la propuesta de nueva Constitución. Lavín estima que, sin su participación, el texto pudo haberse aprobado. Esta actitud de "oposición a quien está en el poder" quedó claramente manifestada.
Quienes no cumplan con el deber de sufragio en estas presidenciales serán multados con entre 0,5 y 1,5 Unidades Tributarias Mensuales (UTM), equivalentes a aproximadamente entre US$36 y US$107.
¿Cómo Incidirán en las Urnas?
La gran pregunta que ocupa a los candidatos es cómo capturar este voto y a quién podría favorecer. Aunque el grupo es inherentemente impredecible, los analistas coinciden en varias tendencias.
Favorecen a la Oposición y a los Outsiders
La tendencia más fuerte que detectan los expertos es que el votante obligado tiende a favorecer a los discursos outsiders, a los candidatos más conocidos como oposición y a las posturas más duras en materia de seguridad y migración.
Voto Anti-Continuidad: La evidencia del plebiscito de 2022 sugiere que este grupo se opone al statu quo. Lavín afirma que, en sus seguimientos, "sigue habiendo 8 de cada 10 que votan en contra de la continuidad del gobierno de (Gabriel) Boric". Este movimiento de cruzar el voto hacia la continuidad, encarnada por la candidata Jeannette Jara, es "muy poco frecuente".
Predilección por la Derecha: La primera intuición es que podrían favorecer más a candidatos de derecha que a la centroizquierda gobernante.
El Factor Kast: A pesar de la variedad de opciones, José Antonio Kast, fundador del Partido Republicano, aún se alza como la antítesis más conocida de quienes ostentan el poder, habiendo competido con Boric en el balotaje anterior. Para el votante que no sigue la política de cerca, Kast representa la alternativa más clara a la continuidad.
El Beneficio de los Populistas: Alternativas como el populista Franco Parisi, quien critica al sistema quebrado, y el libertario Johannes Kaiser, con sus discursos endurecidos sobre migración y seguridad, podrían verse beneficiados por su mensaje outsider y directo.
La Estrategia en la Recta Final
Los comandos han notado que el votante obligado recién comienza a preocuparse por la elección en los días previos a los comicios, lo que hace que la recta final de la campaña sea crucial.
Los candidatos han adoptado estrategias comunicacionales más polémicas y orientadas a las redes sociales, el medio predilecto de este segmento:
Kast realizó un polémico cierre de campaña detrás de un biombo de cristal antibalas.
Matthei estrenó un video para diferenciarse de sus rivales.
Kaiser reiteró su promesa de indultar a condenados por violaciones a los derechos humanos, un guiño al votante de derecha más duro.
En un escenario donde el balotaje parece perfilarse entre la candidata de continuidad y la principal figura opositora, la decisión de los millones de chilenos forzados a ir a las urnas será el factor que finalmente incline la balanza. Este "votante obligado," apático y volátil, tiene en sus manos la llave del Palacio de La Moneda, haciendo de esta elección una verdadera caja de Pandora política.
(C) El Observador CR
Santiago, Chile - Las elecciones presidenciales chilenas del próximo 16 de noviembre se presentan como las más inciertas de las últimas décadas, no solo por la diversidad de ocho candidatos en la contienda, sino por la irrupción de un actor electoral inédito y masivo: los cerca de cinco a seis millones de chilenos que votarán de manera obligatoria por primera vez en una elección presidencial.
La reintroducción del voto obligatorio con inscripción automática ha ampliado el padrón a 15,6 millones de electores, forzando a sufragar a una gran masa de la población que históricamente se había mantenido al margen de las urnas. Este fenómeno, descrito por el analista Pepe Auth como una "variación copernicana", ha puesto a los comandos de campaña a descifrar a un votante impredecible que podría determinar el resultado de los comicios, y la configuración del probable balotaje entre la comunista Jeannette Jara y el líder de derecha José Antonio Kast.
¿Quiénes son los "Votantes Obligados"?
Para comprender el impacto potencial de este grupo, es crucial trazar su perfil, analizado por expertos como Juan Pablo Lavín del Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo (UDD).
Demografía: Son proporcionalmente más hombres que mujeres, más jóvenes que adultos, y provienen principalmente de perfiles socioeconómicos más bajos (clase media-baja y baja). Además, tienden a ubicarse en las regiones y en las periferias urbanas del país.
Postura Política: La característica más destacada es su profunda desconfianza en las instituciones y en quienes ostentan el poder. Históricamente, han elegido no participar, lo que se traduce en indiferencia, frustración o rabia hacia la política tradicional.
Inconsistencia Ideológica: A diferencia del votante politizado, este grupo carece de una coherencia ideológica fija, según Tomás Duval, académico de la Universidad Autónoma. "Pueden votar en una elección a la derecha y en la próxima pueden votar izquierda," señala, lo que los hace un objetivo "bien complejo" para las candidaturas.
Preocupaciones Centrales: Sus intereses se centran en temas que perciben como inmediatos y urgentes, como la inseguridad por el aumento de delitos violentos y la presencia de grupos criminales, así como la inmigración.
Actitud: Se caracterizan por el pesimismo ante el futuro y la poca paciencia con los procesos democráticos, el consenso o la "conversación". "Ellos quieren un cambio ya," asegura Lavín.
Consumo de Información: Tienden a desconfiar de los medios tradicionales e informarse mayormente a través de las redes sociales.
El Origen del Voto Obligado
El camino hacia el voto obligatorio es una historia de intentos por aumentar la representatividad.
Retorno a la Democracia (1988-2012): Se mantuvo el voto obligatorio, pero la inscripción era voluntaria. Esto llevó a que, para 2009, el 30% de la población mayor de 18 años estuviera fuera del registro electoral.
Voto Voluntario (2012-2022): Una reforma constitucional estableció el voto voluntario con inscripción automática. Si bien el padrón electoral se amplió a 13,5 millones, la participación no aumentó significativamente. De hecho, se marcó un récord a la baja en las presidenciales de 2013, con solo 5,5 millones de votantes en el balotaje. La participación promedio se mantuvo cercana a los 7 millones.
Restablecimiento del Voto Obligatorio (2022): Ante la baja participación, el Congreso repuso la obligatoriedad del voto. El primer gran test para este nuevo padrón fue el plebiscito constitucional de 2022.
El plebiscito de 2022 sirvió de termómetro. De acuerdo con el Panel Ciudadano UDD, ocho de cada diez de los nuevos votantes obligados rechazó la propuesta de nueva Constitución. Lavín estima que, sin su participación, el texto pudo haberse aprobado. Esta actitud de "oposición a quien está en el poder" quedó claramente manifestada.
Quienes no cumplan con el deber de sufragio en estas presidenciales serán multados con entre 0,5 y 1,5 Unidades Tributarias Mensuales (UTM), equivalentes a aproximadamente entre US$36 y US$107.
¿Cómo Incidirán en las Urnas?
La gran pregunta que ocupa a los candidatos es cómo capturar este voto y a quién podría favorecer. Aunque el grupo es inherentemente impredecible, los analistas coinciden en varias tendencias.
Favorecen a la Oposición y a los Outsiders
La tendencia más fuerte que detectan los expertos es que el votante obligado tiende a favorecer a los discursos outsiders, a los candidatos más conocidos como oposición y a las posturas más duras en materia de seguridad y migración.
Voto Anti-Continuidad: La evidencia del plebiscito de 2022 sugiere que este grupo se opone al statu quo. Lavín afirma que, en sus seguimientos, "sigue habiendo 8 de cada 10 que votan en contra de la continuidad del gobierno de (Gabriel) Boric". Este movimiento de cruzar el voto hacia la continuidad, encarnada por la candidata Jeannette Jara, es "muy poco frecuente".
Predilección por la Derecha: La primera intuición es que podrían favorecer más a candidatos de derecha que a la centroizquierda gobernante.
El Factor Kast: A pesar de la variedad de opciones, José Antonio Kast, fundador del Partido Republicano, aún se alza como la antítesis más conocida de quienes ostentan el poder, habiendo competido con Boric en el balotaje anterior. Para el votante que no sigue la política de cerca, Kast representa la alternativa más clara a la continuidad.
El Beneficio de los Populistas: Alternativas como el populista Franco Parisi, quien critica al sistema quebrado, y el libertario Johannes Kaiser, con sus discursos endurecidos sobre migración y seguridad, podrían verse beneficiados por su mensaje outsider y directo.
La Estrategia en la Recta Final
Los comandos han notado que el votante obligado recién comienza a preocuparse por la elección en los días previos a los comicios, lo que hace que la recta final de la campaña sea crucial.
Los candidatos han adoptado estrategias comunicacionales más polémicas y orientadas a las redes sociales, el medio predilecto de este segmento:
Kast realizó un polémico cierre de campaña detrás de un biombo de cristal antibalas.
Matthei estrenó un video para diferenciarse de sus rivales.
Kaiser reiteró su promesa de indultar a condenados por violaciones a los derechos humanos, un guiño al votante de derecha más duro.
En un escenario donde el balotaje parece perfilarse entre la candidata de continuidad y la principal figura opositora, la decisión de los millones de chilenos forzados a ir a las urnas será el factor que finalmente incline la balanza. Este "votante obligado," apático y volátil, tiene en sus manos la llave del Palacio de La Moneda, haciendo de esta elección una verdadera caja de Pandora política.