Libertad Sobre Ruedas: Alicia Burnowicz, la Abuela Motera que Desafía la Edad en la Ruta

고용철KoYongChul
09/11/2025
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  Alicia Burnowicz    (C) infobae

 

A los 60 años, se jubiló, aprendió a manejar una motocicleta y transformó una limitación física en el motor de una vida sin límites. Alicia Burnowicz ha recorrido más de 120 mil kilómetros en solitario, demostrando que la verdadera libertad no tiene fecha de caducidad.

Alicia Burnowicz, oriunda de Bariloche, siempre fue una mujer activa. Durante años, combinó su trabajo en una pequeña fábrica de artesanías con su gran pasión: el trekking en las montañas del sur argentino. Sin embargo, a sus 60 años, una dolorosa lesión en las rótulas la obligó a abandonar los senderos, marcando lo que para muchos hubiera sido un punto final. Para Alicia, en cambio, fue el inicio de una aventura impensada.

"Me dolían mucho las rodillas, y tuve que dejar el trekking. Pero no quería quedarme quieta", recordó en diálogo con TN. Así, tras jubilarse, concibió una idea audaz: "Si no puedo caminar, voy a viajar en moto". Sin experiencia previa en el manejo de vehículos de dos ruedas, adquirió una moto de 125 cc para sus primeras prácticas. El aprendizaje fue rápido, y lo que comenzó como un paseo corto a El Bolsón se convirtió en la chispa de una nueva existencia. "No quise seguir dejando el sueño pendiente. Empecé a salir cada vez más lejos, sola, y me di cuenta de que podía hacerlo", afirmó.


De Bariloche a la Carretera Austral: La Gran Escuela

El verdadero bautismo de fuego de Alicia llegó en noviembre de 2022 con su primera gran travesía: la Carretera Austral (Ruta 7) en Chile. Eligiendo la ruta menos convencional, subió desde Chile Chico, enfrentando condiciones duras, ripio y la soledad del camino. Esta ruta se convirtió en su escuela: aprendió a viajar liviana, a confiar en su instinto y hasta a realizar arreglos mecánicos básicos.

Una noche, cerca de Capilla de Mármol, sin encontrar alojamiento, durmió en un contenedor que le ofrecieron amablemente lugareños. "Sin dudas, fue una experiencia increíble", comentó. A lo largo de su recorrido, descubrió la "hermandad motera", una red de solidaridad espontánea que le brindó compañía, ayuda y motivación.

Esta experiencia la llevó a una profunda reflexión: "Esa ruta me enseñó el desapego de lo personal y material... Comprendí que no necesito mucho para ser feliz".


Machu Picchu y la Altura de un Sueño Cumplido

Con la experiencia ganada, en marzo de 2023 se propuso un destino que la llevó más allá de la Patagonia: Machu Picchu. Durante 107 días, recorrió el norte argentino, cruzó Chile y se adentró en Perú, donde enfrentó tramos agrestes y la dificultad de la altitud. Para Alicia, la moto se convirtió en una herramienta de autodeterminación, un medio para confrontar caminos serpentinos y climas cambiantes, llevándola a "postales que te llevas al concluir el camino".

La importancia de la red de apoyo motera se hizo evidente en otro viaje, cuando su moto se descompuso en Puerto Iguazú al regresar de Santa Catarina, Brasil. Un mensaje pidiendo ayuda en un grupo de Facebook de "motoayuda" provocó una respuesta inmediata: en menos de una hora, un joven brasileño la escoltó con una grúa, le consiguió un turno en el taller y le ofreció la llave de su casa para pasar la noche. "Ahí descubrí la solidaridad que existe entre los motoviajeros", relató emocionada.


Una Abuela que Inspira a Romper el Molde

Hoy, a sus 66 años, madre y abuela, Alicia suma más de 120 mil kilómetros recorridos y su historia se ha convertido en un fenómeno viral. Sus publicaciones en redes sociales no solo muestran paisajes, sino que también alientan a otros a cumplir sus sueños, sin importar la edad. Recibió mensajes de un hombre que, inspirado por su historia, decidió no vender su moto y de una mujer que superó una fuerte depresión.

Alicia es categórica en su mensaje: los miedos paralizan y la edad es solo un número. "Si pensás todo lo que puede salir mal, no hacés nada... Así que mejor hacer lo que te gusta".

Actualmente en Fiambalá, Catamarca, en medio de una nueva travesía, Alicia Burnowicz reitera su filosofía: "Cumplir 60 es volver a ser libre. Ya criaste a los hijos, ya trabajaste. Ahora es el momento de vivir". Su vida es una declaración de principios: que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que la ruta, para ella, es la nueva forma de vivir.


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