
(C) Mining.com
Un informe conjunto de la UIA y CAEM revela que existen proveedores locales en 73 de las 91 categorías requeridas por la industria
Grupos industriales advierten que el país aún no está preparado y plantean desafíos clave en infraestructura y competitividad fiscal
[BUENOS AIRES] Líderes empresariales argentinos estiman que el país podría atraer inversiones mineras por un valor de 55.000 millones de dólares durante la próxima década. Este fenómeno representa una oportunidad sin precedentes para construir una red de proveedores locales que impulse la creación de empleo de calidad y actúe como un motor fundamental para el crecimiento industrial de la nación.
Las cifras y proyecciones detalladas se dieron a conocer este miércoles en un informe conjunto presentado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), elaborado en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE). El documento califica el potencial minero como un eje estratégico capaz de transformar la estructura económica del país.
La continuidad del bum del litio y la promesa expansiva del cobre
En los últimos años, el principal imán para las inversiones ha sido el litio, denominado el "oro blanco". El informe estima que la producción de este mineral continuará expandiéndose sostenidamente sobre la base de los proyectos que ya se encuentran en marcha, proyectando una inyección de capital adicional de 15.000 millones de dólares. Según datos de la Secretaría de Minería, Argentina cuenta actualmente con ocho proyectos de litio en fase de producción. Asimismo, existen cuatro proyectos bajo construcción, cinco en etapa de factibilidad y 30 en exploración avanzada, mientras que los 15 restantes se ubican en fases de exploración inicial y prospección. Esta actividad se concentra en las provincias de Catamarca, Jujuy y Salta, jurisdicciones que integran el denominado “triángulo del litio”, una región transfronteriza compartida con Chile y Bolivia que alberga las mayores reservas identificadas del mineral a nivel global.
No obstante, la mayor expectativa de crecimiento a largo plazo radica en el cobre, especialmente a partir del año 2028, período en el cual se prevé el inicio simultáneo de las obras de construcción de varios megaproyectos. Entre los emprendimientos que ya se encuentran en etapas avanzadas de desarrollo, se estima que el volumen de inversión se aproximará a los 40.000 millones de dólares. En la actualidad, Argentina posee una única explotación de cobre en producción en la provincia de Jujuy, operada por la firma MOM Mining, y otro proyecto en fase de construcción en San Juan, a cargo de Lundin Mining, lo que demuestra el enorme margen de crecimiento que aún resta por consolidar.
Una ventana de oportunidad para la industria y la construcción, en un contexto complejo
El informe también se abocó a proyectar la demanda futura que el sector minero generará en materia de bienes, servicios e infraestructura. Al contrastar estos requerimientos con la capacidad instalada de la industria nacional, el estudio reveló que Argentina dispone de proveedores locales capacitados en 73 de las 91 categorías analizadas. Estas incluyen sectores como la metalmecánica, construcción, química industrial, ingeniería, servicios de mantenimiento, geosintéticos, válvulas, bombas, estructuras metálicas y logística.
Este diagnóstico llega en un momento de particular fragilidad tanto para la industria manufacturera como para la construcción. El sector fabril se encuentra afectado por la debilidad de la demanda interna y la intensa competencia de bienes importados. Por su parte, la construcción ha sufrido el impacto directo de la paralización de la obra pública dispuesta por la administración del presidente Javier Milei, en el marco de su política de reducción del gasto público. Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), señaló al respecto que “la infraestructura que están ejecutando las empresas mineras, sumada a las obras de las provincias y del gobierno federal, consolida una masa de inversión muy significativa”. Añadió que “para el sector de la construcción es sumamente importante, al igual que para el país”, aunque reconoció que todavía no disponen de una estimación exacta sobre el beneficio económico neto para las empresas constructoras.
En sintonía, Luis Macario, titular de la Unión Industrial de Córdoba, enfatizó que “el desafío consiste en lograr que este desarrollo no quede restringido exclusivamente al recurso natural o a obras públicas localizadas en la montaña, sino que se transforme en un dinamizador de la base industrial argentina”. Destacó que provincias como Córdoba cuentan con industrias consolidadas en los rubros de metalurgia, autopartes, construcción, logística y procesamiento de alimentos, además de un clúster de petróleo, gas y minería que “puede insertarse plenamente en la cadena de valor de los proyectos mineros”.
Advertencias sobre los tiempos de adaptación y la asimetría impositiva
A pesar del optimismo, diversas voces de la economía real advierten que el proceso de integración no será automático. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinas (IPA), advirtió que “el proceso no es tan sencillo”. El directivo se encuentra actualmente en pleno proceso de relocalización de su empresa metalmecánica desde Buenos Aires hacia San Juan, con el fin de constituirse en proveedor directo de las compañías mineras. “Es un camino que toma un par de años. No se trata simplemente de mudarse y encontrar una demanda inmediata esperando; el desarrollo viene por etapas: primero deben construirse caminos y fabricarse las torres que transportarán la energía eléctrica hacia las minas”, explicó, concluyendo con una advertencia: “Hay que estar listos, porque la minería no espera”.
Por otra parte, se señalaron las desventajas competitivas derivadas de la estructura tributaria. Gabriel Leitter, empresario textil y miembro de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), afirmó que su distrito se encuentra plenamente capacitado para abastecer a la minería debido a su diversificación manufacturera y su experiencia histórica como principal productor de minería no metalífera. Sin embargo, denunció la asimetría fiscal que penaliza al productor local: “Tengo que venderle a una compañía minera con un componente del 51% de impuestos integrado en el precio de mi producto, mientras que un competidor extranjero puede importar exactamente lo mismo y no pagar nada”, criticó Leitter, quien se desempeña como proveedor del sector minero desde hace 25 años.
En conclusión, para que la proyección de 55.000 millones de dólares en inversiones mineras se traduzca en una mejora estructural y en la diversificación de la matriz productiva argentina, resulta indispensable acelerar el desarrollo de infraestructura logística y aplicar reformas normativas y fiscales que permitan a las industrias locales competir en igualdad de condiciones frente a los bienes importados.
(C) Mining.com
Un informe conjunto de la UIA y CAEM revela que existen proveedores locales en 73 de las 91 categorías requeridas por la industria
Grupos industriales advierten que el país aún no está preparado y plantean desafíos clave en infraestructura y competitividad fiscal
[BUENOS AIRES] Líderes empresariales argentinos estiman que el país podría atraer inversiones mineras por un valor de 55.000 millones de dólares durante la próxima década. Este fenómeno representa una oportunidad sin precedentes para construir una red de proveedores locales que impulse la creación de empleo de calidad y actúe como un motor fundamental para el crecimiento industrial de la nación.
Las cifras y proyecciones detalladas se dieron a conocer este miércoles en un informe conjunto presentado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), elaborado en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE). El documento califica el potencial minero como un eje estratégico capaz de transformar la estructura económica del país.
La continuidad del bum del litio y la promesa expansiva del cobre
En los últimos años, el principal imán para las inversiones ha sido el litio, denominado el "oro blanco". El informe estima que la producción de este mineral continuará expandiéndose sostenidamente sobre la base de los proyectos que ya se encuentran en marcha, proyectando una inyección de capital adicional de 15.000 millones de dólares. Según datos de la Secretaría de Minería, Argentina cuenta actualmente con ocho proyectos de litio en fase de producción. Asimismo, existen cuatro proyectos bajo construcción, cinco en etapa de factibilidad y 30 en exploración avanzada, mientras que los 15 restantes se ubican en fases de exploración inicial y prospección. Esta actividad se concentra en las provincias de Catamarca, Jujuy y Salta, jurisdicciones que integran el denominado “triángulo del litio”, una región transfronteriza compartida con Chile y Bolivia que alberga las mayores reservas identificadas del mineral a nivel global.
No obstante, la mayor expectativa de crecimiento a largo plazo radica en el cobre, especialmente a partir del año 2028, período en el cual se prevé el inicio simultáneo de las obras de construcción de varios megaproyectos. Entre los emprendimientos que ya se encuentran en etapas avanzadas de desarrollo, se estima que el volumen de inversión se aproximará a los 40.000 millones de dólares. En la actualidad, Argentina posee una única explotación de cobre en producción en la provincia de Jujuy, operada por la firma MOM Mining, y otro proyecto en fase de construcción en San Juan, a cargo de Lundin Mining, lo que demuestra el enorme margen de crecimiento que aún resta por consolidar.
Una ventana de oportunidad para la industria y la construcción, en un contexto complejo
El informe también se abocó a proyectar la demanda futura que el sector minero generará en materia de bienes, servicios e infraestructura. Al contrastar estos requerimientos con la capacidad instalada de la industria nacional, el estudio reveló que Argentina dispone de proveedores locales capacitados en 73 de las 91 categorías analizadas. Estas incluyen sectores como la metalmecánica, construcción, química industrial, ingeniería, servicios de mantenimiento, geosintéticos, válvulas, bombas, estructuras metálicas y logística.
Este diagnóstico llega en un momento de particular fragilidad tanto para la industria manufacturera como para la construcción. El sector fabril se encuentra afectado por la debilidad de la demanda interna y la intensa competencia de bienes importados. Por su parte, la construcción ha sufrido el impacto directo de la paralización de la obra pública dispuesta por la administración del presidente Javier Milei, en el marco de su política de reducción del gasto público. Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), señaló al respecto que “la infraestructura que están ejecutando las empresas mineras, sumada a las obras de las provincias y del gobierno federal, consolida una masa de inversión muy significativa”. Añadió que “para el sector de la construcción es sumamente importante, al igual que para el país”, aunque reconoció que todavía no disponen de una estimación exacta sobre el beneficio económico neto para las empresas constructoras.
En sintonía, Luis Macario, titular de la Unión Industrial de Córdoba, enfatizó que “el desafío consiste en lograr que este desarrollo no quede restringido exclusivamente al recurso natural o a obras públicas localizadas en la montaña, sino que se transforme en un dinamizador de la base industrial argentina”. Destacó que provincias como Córdoba cuentan con industrias consolidadas en los rubros de metalurgia, autopartes, construcción, logística y procesamiento de alimentos, además de un clúster de petróleo, gas y minería que “puede insertarse plenamente en la cadena de valor de los proyectos mineros”.
Advertencias sobre los tiempos de adaptación y la asimetría impositiva
A pesar del optimismo, diversas voces de la economía real advierten que el proceso de integración no será automático. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinas (IPA), advirtió que “el proceso no es tan sencillo”. El directivo se encuentra actualmente en pleno proceso de relocalización de su empresa metalmecánica desde Buenos Aires hacia San Juan, con el fin de constituirse en proveedor directo de las compañías mineras. “Es un camino que toma un par de años. No se trata simplemente de mudarse y encontrar una demanda inmediata esperando; el desarrollo viene por etapas: primero deben construirse caminos y fabricarse las torres que transportarán la energía eléctrica hacia las minas”, explicó, concluyendo con una advertencia: “Hay que estar listos, porque la minería no espera”.
Por otra parte, se señalaron las desventajas competitivas derivadas de la estructura tributaria. Gabriel Leitter, empresario textil y miembro de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), afirmó que su distrito se encuentra plenamente capacitado para abastecer a la minería debido a su diversificación manufacturera y su experiencia histórica como principal productor de minería no metalífera. Sin embargo, denunció la asimetría fiscal que penaliza al productor local: “Tengo que venderle a una compañía minera con un componente del 51% de impuestos integrado en el precio de mi producto, mientras que un competidor extranjero puede importar exactamente lo mismo y no pagar nada”, criticó Leitter, quien se desempeña como proveedor del sector minero desde hace 25 años.
En conclusión, para que la proyección de 55.000 millones de dólares en inversiones mineras se traduzca en una mejora estructural y en la diversificación de la matriz productiva argentina, resulta indispensable acelerar el desarrollo de infraestructura logística y aplicar reformas normativas y fiscales que permitan a las industrias locales competir en igualdad de condiciones frente a los bienes importados.