
El Banco Mundial ha ajustado al alza su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay para 2025, pasando del 3,5% al 3,7%. Esta cifra es 0,2 puntos porcentuales superior a la anunciada en abril (3,5%) y también supera la primera estimación de enero (3,6%), lo que refleja un cambio positivo. Dado que el Banco Central de Paraguay (BCP) prevé un crecimiento del 4,0%, este ajuste al alza del Banco Mundial se interpreta como un reflejo del optimismo general en la economía paraguaya.
Sucesivos ajustes en las previsiones de crecimiento, reflejo de indicadores económicos complejos
Esta es la tercera vez en el año que el Banco Mundial ajusta su previsión. En enero, el organismo había estimado un 3,6%, para luego revisarlo a la baja a 3,5% en abril, mostrando un breve retroceso. Sin embargo, en su informe de junio, la cifra volvió a subir a 3,7%, lo que indica una tendencia positiva. Estas frecuentes modificaciones sugieren que la economía paraguaya es sensible a factores tanto internacionales como domésticos. En particular, la expectativa del Banco Central de Paraguay de un crecimiento del 4,0%, superior a la del Banco Mundial, demuestra la gran confianza de los expertos locales en la dinamización de la demanda interna y la recuperación del sector agrícola.
Panorama económico de América Latina y el Caribe: crecimiento moderado y desafíos pendientes
El Banco Mundial proyecta que el crecimiento de la región de América Latina y el Caribe (ALC) se estabilizará en un 2,3% en 2025, para luego fortalecerse hasta un promedio del 2,5% en 2026-2027. No obstante, existen varios factores que amenazan este crecimiento regional. Las barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos, en particular, se espera que afecten indirectamente no solo a México, sino a toda América Latina. El informe señala que "las exportaciones se debilitarán este año debido al creciente proteccionismo y la incertidumbre política", advirtiendo que, aunque la demanda interna de la región sigue siendo robusta, el sector exportador podría enfrentar dificultades.
La caída de los precios de las materias primas también se prevé que tenga un impacto moderado en el crecimiento económico regional. Esta es una variable crucial, dado que muchos países de América Latina son exportadores de materias primas. Además, la persistencia o intensificación de la incertidumbre política, barreras comerciales adicionales y un crecimiento inferior al esperado en las principales economías se consideran riesgos a la baja que podrían contraer aún más la actividad económica general.
Política monetaria y solidez fiscal: necesidad de atención continua
El informe advierte que un entorno financiero global restrictivo podría seguir elevando los costos del servicio de la deuda, lo que podría retrasar los esfuerzos de consolidación fiscal en curso en las principales economías de América Latina. En 2024, la mayoría de los principales países sudamericanos continuaron con déficits fiscales, atribuibles en gran parte a los altos costos de servicio de la deuda en un entorno de tasas de interés elevadas. Por otro lado, el aumento del ahorro privado ha llevado a una mejora de las balanzas externas. En particular, países importadores netos de petróleo como Chile y Perú vieron una mejora en sus finanzas externas debido a la caída de los precios del petróleo, mientras que economías altamente dependientes de la agricultura como Brasil y Paraguay experimentaron una disminución en sus ingresos por exportaciones debido a la baja de los precios internacionales de los cereales.
También se ha expresado la preocupación de que este panorama económico regional moderado y la persistencia de cuellos de botella estructurales puedan debilitar el impulso para la creación de empleo y limitar aún más el crecimiento del ingreso per cápita. Para que Paraguay mantenga un crecimiento estable, será necesario impulsar la demanda interna, diversificar los mercados de exportación, mejorar la productividad a través de reformas estructurales y mantener una gestión fiscal sólida. El informe actual del Banco Mundial presenta una visión positiva de la economía paraguaya, al tiempo que destaca claramente los desafíos estructurales que aún deben abordarse.
El Banco Mundial ha ajustado al alza su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay para 2025, pasando del 3,5% al 3,7%. Esta cifra es 0,2 puntos porcentuales superior a la anunciada en abril (3,5%) y también supera la primera estimación de enero (3,6%), lo que refleja un cambio positivo. Dado que el Banco Central de Paraguay (BCP) prevé un crecimiento del 4,0%, este ajuste al alza del Banco Mundial se interpreta como un reflejo del optimismo general en la economía paraguaya.
Sucesivos ajustes en las previsiones de crecimiento, reflejo de indicadores económicos complejos
Esta es la tercera vez en el año que el Banco Mundial ajusta su previsión. En enero, el organismo había estimado un 3,6%, para luego revisarlo a la baja a 3,5% en abril, mostrando un breve retroceso. Sin embargo, en su informe de junio, la cifra volvió a subir a 3,7%, lo que indica una tendencia positiva. Estas frecuentes modificaciones sugieren que la economía paraguaya es sensible a factores tanto internacionales como domésticos. En particular, la expectativa del Banco Central de Paraguay de un crecimiento del 4,0%, superior a la del Banco Mundial, demuestra la gran confianza de los expertos locales en la dinamización de la demanda interna y la recuperación del sector agrícola.
Panorama económico de América Latina y el Caribe: crecimiento moderado y desafíos pendientes
El Banco Mundial proyecta que el crecimiento de la región de América Latina y el Caribe (ALC) se estabilizará en un 2,3% en 2025, para luego fortalecerse hasta un promedio del 2,5% en 2026-2027. No obstante, existen varios factores que amenazan este crecimiento regional. Las barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos, en particular, se espera que afecten indirectamente no solo a México, sino a toda América Latina. El informe señala que "las exportaciones se debilitarán este año debido al creciente proteccionismo y la incertidumbre política", advirtiendo que, aunque la demanda interna de la región sigue siendo robusta, el sector exportador podría enfrentar dificultades.
La caída de los precios de las materias primas también se prevé que tenga un impacto moderado en el crecimiento económico regional. Esta es una variable crucial, dado que muchos países de América Latina son exportadores de materias primas. Además, la persistencia o intensificación de la incertidumbre política, barreras comerciales adicionales y un crecimiento inferior al esperado en las principales economías se consideran riesgos a la baja que podrían contraer aún más la actividad económica general.
Política monetaria y solidez fiscal: necesidad de atención continua
El informe advierte que un entorno financiero global restrictivo podría seguir elevando los costos del servicio de la deuda, lo que podría retrasar los esfuerzos de consolidación fiscal en curso en las principales economías de América Latina. En 2024, la mayoría de los principales países sudamericanos continuaron con déficits fiscales, atribuibles en gran parte a los altos costos de servicio de la deuda en un entorno de tasas de interés elevadas. Por otro lado, el aumento del ahorro privado ha llevado a una mejora de las balanzas externas. En particular, países importadores netos de petróleo como Chile y Perú vieron una mejora en sus finanzas externas debido a la caída de los precios del petróleo, mientras que economías altamente dependientes de la agricultura como Brasil y Paraguay experimentaron una disminución en sus ingresos por exportaciones debido a la baja de los precios internacionales de los cereales.
También se ha expresado la preocupación de que este panorama económico regional moderado y la persistencia de cuellos de botella estructurales puedan debilitar el impulso para la creación de empleo y limitar aún más el crecimiento del ingreso per cápita. Para que Paraguay mantenga un crecimiento estable, será necesario impulsar la demanda interna, diversificar los mercados de exportación, mejorar la productividad a través de reformas estructurales y mantener una gestión fiscal sólida. El informe actual del Banco Mundial presenta una visión positiva de la economía paraguaya, al tiempo que destaca claramente los desafíos estructurales que aún deben abordarse.