El Turismo Cubano en Crisis: El Optimismo del Ministro y la Desconexión con el Sentir Popular

고용철KoYongChul
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A pesar de que el sector turístico de Cuba se ha visto sumido en una profunda recesión bajo el doble golpe de la pandemia de COVID-19 y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, el Ministro de Turismo de Cuba ha afirmado categóricamente que "el sector turístico está vivo y coleando", expresando una firme voluntad de recuperación. Sin embargo, la construcción de hoteles de lujo, en marcado contraste con la crónica crisis económica, ha provocado críticas a nivel nacional, y existe un análisis de que el sector, que debería ser la 'locomotora' de la recuperación económica, se está convirtiendo en un símbolo de la alienación del sentir popular.


El Estancamiento de la Industria Turística, la 'Locomotora' Económica, y el Optimismo del Gobierno

El turismo es la segunda fuente de ingresos de divisas más grande de Cuba, después de las remesas, en un contexto de declive de las industrias tradicionales como el azúcar, el tabaco y el níquel. No obstante, el número de visitantes, que alcanzó su punto máximo con unos 5 millones en 2018, se ha desplomado debido a la pandemia y al endurecimiento de las regulaciones de viaje por parte de la administración Trump. El gobierno cubano estima que solo la prohibición de entrada de cruceros estadounidenses resultó en la pérdida de un millón de turistas al año.

Juan Carlos García Granda, Ministro de Turismo, afirmó en una reciente entrevista con la BBC que "el turismo cubano está vivo y coleando", y sostuvo que la tendencia a la baja de 2024 se detendrá y que se verán estadísticas mejoradas en el segundo trimestre de 2025. Hizo hincapié en que Cuba se enfrenta a la presión de una 'guerra económica' estadounidense que sus competidores no experimentan, y que muchas de las 263 medidas tomadas por la administración Trump estaban dirigidas al sector turístico.

Las Cadenas de las Sanciones Estadounidenses: Las Consecuencias de la Redesignación como 'Estado Patrocinador del Terrorismo' (SSOT)

El impacto más grave proviene de la redesignación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo (SSOT) por parte de EE. UU. Desde enero de 2021, los turistas del Reino Unido y de algunos países europeos que han visitado Cuba han perdido la elegibilidad para el ESTA (Sistema Electrónico para la Autorización de Viajes) al entrar a EE. UU. y deben pasar por el complicado proceso de visado estadounidense. El ministro señaló que esto ha hecho que muchos turistas potenciales duden en visitar Cuba e incluso destacó la situación ilógica de que los turistas británicos no puedan hacer escala en Miami y tengan que desviarse a través de España, Francia o Canadá.

Mientras tanto, según los medios estadounidenses, el expresidente Trump redesignó a Cuba como SSOT pocos días después de que el presidente Biden la eliminara de la lista, lo que ha exacerbado la confusión en la industria turística debido a la falta de continuidad política. Además, las perspectivas son pesimistas, ya que el número de turistas internacionales en Cuba en el primer semestre de 2025 se limitó a 980.000, una disminución del 25% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que dificulta el logro del objetivo anual de 2,6 millones.


El Hotel 'Torre K': El Cenit de la Riqueza y la Pobreza

Con la esperanza de una mejora en las relaciones con EE. UU., el gobierno cubano impulsó la construcción de hoteles de lujo en zonas clave como La Habana y Varadero, pero el aumento de las restricciones estadounidenses impidió la afluencia de turistas esperada. En particular, el hotel 'Torre K', el edificio más alto de Cuba, erigido en el barrio de El Vedado en La Habana, se ha enfrentado a fuertes críticas por parte de la ciudadanía.

Ciudadanos, incluida Sabrina, una estudiante de arquitectura, han expresado que el hotel de ultralujo, en el que se invirtieron cientos de millones de dólares mientras el país atraviesa la peor crisis económica con cortes de energía y escasez de productos básicos, no solo desentona con el paisaje urbano, sino que se percibe como un símbolo de la 'mala planificación central' y del 'descuido de las necesidades del pueblo'. Los precios de las habitaciones en la Torre K son varias decenas de veces el salario mensual promedio en Cuba, lo que lo convierte en un lujo inaccesible para la mayoría de la población.

El ministro García, aunque reconoció las críticas, replicó que más del 70% de los costos de construcción del hotel se cubrieron con inversión extranjera, generando empleo, entre otros aspectos positivos. En cuanto a la frustración nacional por las luces del hotel en contraste con las calles oscuras, se mostró optimista sobre la situación, afirmando: "La gente no está frustrada. Puede haber enfado, pero siguen luchando y trabajando".

La industria turística cubana se enfrenta simultáneamente a factores externos, como los cambios en la política exterior de EE. UU., y a problemas internos, como la crónica falta de inversión en infraestructura nacional y una política de construcción desfasada de las demandas del pueblo. A pesar de la confianza del ministro, sigue siendo incierto si el sector turístico, el motor clave para la obtención de divisas, podrá superar esta crisis y sentar las bases para la reconstrucción económica.