Por qué tardamos más de 2.000 años en saber cuán asombrosamente lejos había llegado Arquímedes en su conocimiento de matemáticas

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Durante más de dos milenios, el mundo perdió la pista de un manuscrito que contenía las ideas más audaces de una de las mentes más brillantes de todos los tiempos: Arquímedes de Siracusa. Un genio adelantado a su época, cuyo conocimiento de las matemáticas se había desvanecido, hasta que un descubrimiento fortuito, y la posterior recuperación del documento, revelaron cuán lejos había llegado.

Esta es la historia de cómo las ideas del hombre que gritó "¡Eureka!" en la bañera, y que calculó el valor de π o inventó temidas máquinas de guerra, se salvaron del olvido.


La desaparición de la edad de oro

Arquímedes, nacido en Siracusa en el 287 a.C., fue un matemático, físico e inventor que dominó su campo de una manera que ningún otro en la Antigüedad pudo igualar. Su genialidad no solo residía en sus inventos, sino en su profundo entendimiento de la teoría matemática. En su famoso trabajo, "El Método", el matemático revelaba el proceso de pensamiento detrás de sus descubrimientos, mostrando un enfoque radical que anticipó el cálculo, una rama de las matemáticas fundamental para la ciencia moderna que se inventaría más de 1.800 años después.

Trágicamente, la muerte de Arquímedes en el 212 a.C., a manos de un soldado romano, marcó el inicio del declive de las matemáticas griegas. Aunque sus escritos sobrevivieron a través de copias, la falta de interés en la disciplina llevó a un monje del siglo XII a cometer un acto que casi borra las ideas del genio para siempre.

Con la escasez de pergaminos, el monje recicló una de las últimas copias de los tratados de Arquímedes. Cortó las hojas, las lavó y las raspó, reutilizándolas para escribir sobre ellas un libro de oraciones. Así, el manuscrito se convirtió en lo que se conoce como un palimpsesto, escondiendo bajo la tinta de la oración, las complejas ideas que revolucionarían el mundo.


Un renacimiento tardío

Durante el Renacimiento en Europa, los matemáticos luchaban con conceptos que Arquímedes ya había resuelto 1,500 años antes. Sin saber que las ideas del genio se habían perdido, tuvieron que reinventar lo que ya se sabía.

El manuscrito "perdido" apareció de nuevo en una biblioteca en Constantinopla. Fue allí donde, en 1906, el experto danés en cultura griega, Johan Ludvig Heiberg, lo examinó. Sin poder retirar el manuscrito, Heiberg se llevó fotografías de las páginas. Con la única ayuda de una lupa, el experto logró distinguir bajo las oraciones, las ideas de Arquímedes. Descubrió que "El Método" no solo daba las respuestas a sus cálculos, sino que revelaba el fascinante proceso detrás de ellos.

Pero, el mundo tendría que esperar para desentrañar el resto de los misterios. El estallido de la Primera Guerra Mundial volvió a sumir al mundo en el caos y el palimpsesto desapareció de nuevo.


Un hallazgo en el caos

En 1971, el experto en Estudios Clásicos, Nigel Wilson, se encontró con una página suelta del manuscrito en una biblioteca de la Universidad de Cambridge. Un indicio lo llevó a sospechar que había sido robada años atrás por un erudito inescrupuloso. A pesar de solo tener una página, la tecnología de la época, como la luz ultravioleta, le permitió a Wilson leer la página completa.

Fue en 1991 cuando la totalidad del manuscrito fue redescubierta. Una familia francesa, que lo había adquirido en la década de 1920, decidió ponerlo a la venta. En 1998, un comprador anónimo pagó 2 millones de dólares por lo que se consideraba una pieza invaluable. El nuevo dueño, con el fin de preservar y estudiar el documento, lo depositó en el Walters Art Museum de Baltimore.


La revelación final

En el museo, un equipo de científicos, conservadores e historiadores se unió para desvelar sus secretos. Usando tecnología de vanguardia, como imágenes multiespectrales y rayos X, lograron leer las ideas que se habían ocultado por siglos.

Descubrieron que el palimpsesto no solo contenía "El Método", sino también la única copia sobreviviente del "Ostomachion", un tratado en el que Arquímedes desarrollaba la matemática de las combinaciones. Se trata del primer trabajo que explora lo que hoy conocemos como la base de la probabilidad, un campo que se pensaba había surgido en los siglos XVII o XVIII.

Además, la lectura de "El Método" demostró que Arquímedes no solo había dado los primeros pasos hacia el cálculo moderno, sino que ya había llegado a un entendimiento del infinito. Para el matemático, el volumen de una esfera era precisamente dos tercios del volumen del cilindro que la encierra, un hallazgo tan importante que pidió que fuera grabado en su lápida.

¿Qué habría pasado si este documento no se hubiera perdido? Como declaró el profesor de matemáticas Chris Rorres, "habría cambiado las matemáticas, por supuesto, pero hay que tener en cuenta que éstas influyen en todas las ciencias, así que básicamente habría sido como subir la marea del conocimiento varios cientos de años atrás". La recuperación del Palimpsesto de Arquímedes no solo rescató la obra de un genio, sino que reescribió la historia misma de la ciencia.